Costras

Genichiro Yagyu
Hace un par de meses Serena tuvo un fuerte resfriado con la consecuente "aguita de moco" que le colgaba constantemente de la nariz. Esa aguita le produjo una fuerte irritación que se transformó en herida. La herida hizo su deber, o sea, trasformarse en costra. Pero Serena no podía con ella y se la arrancaba cada vez que se formaba de nuevo. La clave para ayudar a Serena a entender que la costra una vez formada no se tiene que arrancar, porque la piel necesita un tiempo para reconstruirse, fue hacer de esa realidad un cuento. Serena escuchó con atención todo lo que le expliqué sobre su cuerpo y sobre como funciona el cierre de una herida. Consiguió entender la necesidad de la espera, y fue capaz de tener paciencia recordando que si la costra no se ha caído aún por si sola, significa que aún hay muchas plaquetas trabajando para construir la piel nueva.
Llibre
Fons general
Planta 1 - Sala Infantil
Ficció
Album Il·lustrat
juliol, 2017
De 0 a 6 anys